La tensión diplomática entre México y Estados Unidos escaló luego de que el embajador estadounidense, Ronald Johnson, respondiera a las exigencias de la presidenta Claudia Sheinbaum con datos que muestran un decomiso histórico de armas en su país. Johnson publicó cifras que, según su versión, evidencian un compromiso sin precedentes de la administración de Donald Trump para frenar el tráfico ilegal de armamento hacia México.
El representante de Washington en México utilizó sus canales oficiales para revelar que, entre enero de 2025 y julio de 2026, se aseguraron cerca de 50 mil armas de fuego y casi 2.9 millones de cartuchos de munición. Además, reportó la detención de más de 10 mil personas vinculadas con el tráfico ilegal de armamento. “Resultados de la Administración Trump en los Estados Unidos para desmantelar a los cárteles y detener el tráfico ilegal de armas de fuego. Aseguramos cerca de 50 mil armas de fuego, decomisamos casi 2.9 millones de cartuchos”, escribió Johnson en su cuenta oficial de X.
La publicación del embajador se da como respuesta directa a las declaraciones de la presidenta Sheinbaum, quien el 9 de julio, durante el Día Internacional de la Destrucción de Armas, exigió desde la Basílica de Guadalupe que Estados Unidos detuviera el envío ilegal de armas que, según dijo, “siembra violencia y arrebata vidas en México”. Sheinbaum estableció un paralelismo entre los esfuerzos de ambos países: así como México trabaja para evitar que las drogas lleguen a Estados Unidos, el gobierno estadounidense debe controlar el armamento que llega a territorio mexicano.
El impacto del armamento estadounidense en México
En el terreno operativo, las autoridades mexicanas enfrentan una realidad alarmante. Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, ha proporcionado datos que revelan que el 77 por ciento de las armas incautadas en México tienen su origen en Estados Unidos. Este arsenal incluye armamento de grado militar, como los rifles calibre .50 tipo Barrett, capaces de perforar blindajes, lo que representa un reto letal para las fuerzas de seguridad mexicanas. Las cifras más recientes del Gabinete de Seguridad indican que se han superado las 28 mil armas incautadas en territorio nacional, un incremento significativo respecto a reportes anteriores.
A pesar de las fricciones diplomáticas, ambos gobiernos coinciden en que la colaboración es el único camino viable. Johnson ha insistido en que México y Estados Unidos trabajan juntos para garantizar la protección de sus ciudadanos. Por su parte, el gobierno de México ha buscado otras vías más allá del diálogo diplomático para presionar a la industria armamentista, presentando demandas en cortes estadounidenses contra los fabricantes de armas, argumentando que sus prácticas comerciales facilitan el acceso de los cárteles a estos dispositivos. Aunque algunas de estas acciones legales han sido desestimadas, México sostiene que continuará promoviendo recursos ante la justicia de Estados Unidos para atender de raíz un problema que aqueja a ambas naciones.











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