El destino turístico de Tulum, en Quintana Roo, intenta redefinir su modelo de negocio enfocándose en el sector de lujo y bienestar. Esta estrategia surge como respuesta a una notable disminución en la conectividad aérea, la ocupación de los hoteles y la demanda de viajeros, factores que han impactado la actividad económica en la zona caribeña de México.
La situación se ha visto agravada por la decisión de importantes aerolíneas de recortar sus operaciones. American Airlines se sumó recientemente a Aeroméxico y Volaris en la reducción de vuelos hacia la región. Según datos de Bloomberg Intelligence, la capacidad de las aerolíneas estadounidenses hacia este punto se desplomó un 72 por ciento en el presente trimestre. Específicamente, American Airlines anunció que suspenderá sus rutas desde Miami, aunque mantendrá su conexión desde Dallas.
Factores que afectan la actividad turística
Diversos elementos han contribuido al debilitamiento del sector en los destinos de playa mexicanos, siendo Tulum uno de los más afectados. Entre las causas se encuentran el incremento en los costos del combustible, la apreciación del peso mexicano, la inseguridad y la presencia de sargazo. Además, el analista François Duflot señaló que la inflación en Estados Unidos ha mermado el poder adquisitivo de los consumidores, lo que ha derivado en una revisión de sus planes de viaje.
La diferencia en el desempeño respecto a otros destinos es evidente; mientras que la capacidad hacia Tulum se redujo casi a la mitad esta temporada, en Cancún la caída fue de apenas un 3 por ciento. Al respecto, Duflot comentó: “La diferencia entre los dos aeropuertos demuestra que la débil demanda de viajes no es el único factor y que Tulum no ha logrado imponerse frente a Cancún”.
Perspectiva gubernamental y datos de ocupación
El aeropuerto de Tulum, que inició operaciones en diciembre de 2023 bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, fue proyectado para recibir a 5.5 millones de pasajeros anualmente. No obstante, la realidad de la ocupación hotelera muestra un descenso; de acuerdo con la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, la ocupación promedio en Tulum fue del 63.7 por ciento durante los primeros siete meses de 2026, una cifra menor al 72.7 por ciento registrado en 2025.
Ante este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum ha restado importancia a las preocupaciones sobre la baja turística. La mandataria destacó que se espera el regreso de vuelos de temporada desde Estados Unidos y Canadá, además de mencionar el servicio de la aerolínea estatal y las mejoras en el acceso a zonas arqueológicas. Sheinbaum atribuyó la salida de Aeroméxico principalmente al costo del combustible.
Hacia un modelo de exclusividad
Inversionistas y hoteleros ven en la actual desaceleración una oportunidad para transformar a Tulum en un destino de alta gama, similar a lugares como Mykonos o Aspen. Este concepto, denominado por algunos como “Tulum 3.0”, busca alejarse del turismo de masas y las fiestas para centrarse en el lujo y el bienestar. Proyectos como el complejo de la marca Faena, desarrollado por Inmobilia, y un nuevo hotel de UMusic Hospitality & Lifestyle, forman parte de este cambio de rumbo.
Sin embargo, este cambio también impacta la economía de quienes residen en la zona. Residentes extranjeros que trabajan de forma remota han reportado bajas en los costos de alquiler, pero advierten que la reducción de la oferta de vuelos podría encarecer los traslados y alterar la viabilidad económica de vivir en el destino.











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