Servicios de inteligencia de Estados Unidos han identificado al general Audomaro Martínez como el segundo al mando en una red criminal presuntamente estructurada durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador. Según los reportes, Martínez, quien se desempeñó como director del Centro Nacional de Inteligencia, ocuparía el puesto de “número dos” en una organización que involucra actividades de contrabando de combustible, tráfico de fentanilo y espionaje diplomático.
Las investigaciones que provienen de Washington han generado una alerta en el actual Gobierno de Claudia Sheinbaum. Los datos indican que Martínez habría facilitado el movimiento de sustancias ilícitas y habría proporcionado información sensible de agentes estadounidenses a la Embajada de Rusia, lo que ha derivado en un conflicto diplomático no resuelto entre México y Estados Unidos.
Vínculos con el crimen organizado y el huachicol
Testigos cooperantes han señalado la implicación directa del general en esquemas de contrabando de combustible, una modalidad de huachicol de alta rentabilidad que se habría consolidado durante el primer año del sexenio anterior. De acuerdo con las fuentes estadounidenses, Martínez mantenía una conexión estrecha con Sergio Carmona, empresario de Tamaulipas que funcionaba como enlace con diversos cárteles mexicanos.
La red criminal descrita por la inteligencia estadounidense posiciona a López Obrador como el líder principal, seguido por el general Martínez. En la jerarquía de esta estructura, se menciona también a figuras como el senador Adán Augusto López Hernández y el subsecretario de Agricultura, Leonel Cota, además de otros funcionarios y líderes de Morena.
Impacto político y tensiones en el gabinete
La situación ha generado tensiones internas en el Gobierno de México. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha enfrentado críticas y presiones políticas en medio de estas investigaciones, las cuales coinciden con movimientos de figuras dentro de la llamada 4T que buscan debilitar su posición política.
El reporte de inteligencia subraya que el general Martínez ha operado con cierta discreción, habiendo regresado de un periodo en el extranjero para establecerse en el sur del país. La preocupación de las autoridades mexicanas radica en que las investigaciones de Estados Unidos podrían extenderse hacia otros funcionarios y figuras políticas vinculadas a las redes de financiamiento y logística criminal mencionadas.











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