El partido Morena atraviesa una crisis de gobernabilidad interna debido a presuntas maniobras de su dirigencia para favorecer intereses particulares en la selección de candidaturas. Según reportes internos, figuras clave como Citlalli Hernández, presidenta de la comisión de Elecciones de Morena, y Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la Presidencia, están bajo la lupa por realizar negociaciones opacas que han generado una rebelión entre las bases del movimiento.
Esta situación de conflicto dentro de la estructura oficialista se atribuye a la falta de liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha permitido que grupos internos operen con autonomía, interfiriendo en decisiones presidenciales. Se señala que el secretario particular de la mandataria, Carlos Augusto Morales, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas, intentaron intervenir en los procesos de selección, pero fueron desplazados por las alianzas tejidas por Hernández.
Conflictos territoriales y ambiciones políticas
Uno de los focos de tensión más críticos se localiza en Tlaxcala. En este estado, se reporta una disputa por el respaldo a las candidaturas, donde el ala dura de Morena apoya a la senadora Ana Lilia Rivera. Sin embargo, existe una presión para cambiar el destino del apoyo político hacia el alcalde con licencia Alfonso Sánchez García, quien cuenta con el respaldo de figuras como Iván Silva y el senador Adán Augusto López.
Por otro lado, se vincula a Jesús Ramírez Cuevas con la organización de estas revueltas internas. Sus motivaciones serían doblemente personales: asegurar un espacio político en Tlaxcala y obtener una diputación plurinominal que le sirva de blindaje ante posibles investigaciones en Estados Unidos relacionadas con el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y redes de financiamiento irregular.
Irregularidades en los procesos de selección
El caso de Zacatecas se presenta como uno de los episodios más polémicos por presunto nepotismo. Se señala que, tras un acuerdo con el diputado Ricardo Monreal, se impulsó la candidatura de la senadora Verónica Díaz. Este movimiento habría ocurrido tras la decisión de la comisión de elecciones de no publicar los resultados ni la metodología de las encuestas, lo que generó fuertes protestas, especialmente por parte del diputado Ulises Mejía, quien según los datos previos, lideraba las mediciones.
Ante la falta de transparencia en la difusión de los datos que debían dar certidumbre al proceso, la dirigencia de Morena ha optado por la estrategia de esperar a que el conflicto se disipe, a menos que exista una instrucción directa de la presidenta Sheinbaum para repetir las mediciones.











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