La Casa Blanca denunció que los vehículos ensamblados en territorio mexicano y exportados a Estados Unidos bajo el paraguas del T-MEC incorporan una cantidad cada vez mayor de componentes fabricados en China, los cuales logran ser etiquetados como si fueran de la región para evadir las reglas de origen del acuerdo comercial.
Esta acusación, realizada por la administración estadounidense, pone en el centro de la controversia la aplicación de las normas de contenido regional en el sector automotriz, un tema que ha sido recurrente desde la renegociación del tratado trilateral. La denuncia sugiere que, a pesar de los requisitos establecidos para garantizar un alto porcentaje de valor regional en los autos, existen mecanismos para que insumos chinos ingresen sin ser detectados como tales.
Cuestionamientos a las reglas de origen
El señalamiento de Washington se suma a las tensiones comerciales previas entre ambas naciones y con China. La preocupación principal es que esta práctica no solo vulnera el espíritu del T-MEC, sino que también permite que productos con un vínculo significativo con el país asiático accedan al mercado estadounidense con ventajas arancelarias que no les corresponden. Las autoridades de EU no detallaron pruebas específicas ni los métodos de ocultamiento, pero la declaración oficial marca una postura firme ante lo que consideran un incumplimiento.
Hasta el momento, no se ha emitido una respuesta oficial por parte del gobierno mexicano o de las asociaciones automotrices del país. Sin embargo, la denuncia podría escalar a consultas formales dentro del mecanismo de solución de controversias del tratado comercial.












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