La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que comienza formalmente el próximo 1 de julio, no solo modificará reglas comerciales, sino que también servirá como herramienta de presión para Estados Unidos en asuntos de seguridad, migración y geopolítica, según un análisis del banco JP Morgan.
Proyección de continuidad del tratado
La institución financiera proyectó que, a pesar de las especulaciones, lo más probable es que el esquema trilateral siga vigente en la región de Norteamérica. Destacó que las cadenas de suministro están altamente integradas después de más de tres décadas de apertura comercial, especialmente en sectores como la automotriz. Una eventual ruptura del acuerdo implicaría nuevas negociaciones, cambios legislativos y años de implementación en los tres países.
El banco consideró que el T-MEC, una vez renovado, seguirá siendo el principal marco económico de la región. Sin embargo, advirtió que Washington utilizará cada vez más la relación comercial como palanca para impulsar objetivos no comerciales.
“Más allá del 1 de julio, es probable que la relación comercial en general siga utilizándose como palanca en asuntos no comerciales, lo que añade una capa persistente de incertidumbre a las decisiones de inversión en los tres países”, señaló el reporte.
Temas clave en la negociación
JP Morgan anticipó que las negociaciones podrían endurecer las reglas de origen y los mecanismos de verificación para evitar el ingreso indirecto de productos vinculados con China al mercado estadounidense. También se espera una mayor supervisión sobre las cadenas de suministro tecnológicas, especialmente porque México se convirtió recientemente en el principal exportador de productos de tecnología avanzada hacia Estados Unidos, superando a China.
El análisis mencionó que persisten diferencias sobre el trato que México otorga a empresas estatales y privadas, así como preocupaciones sobre protección de inversiones, acceso al mercado y mecanismos de solución de controversias. También se señaló que las reformas judiciales implementadas en México durante 2024 han generado inquietudes entre inversionistas sobre la independencia de los tribunales y la certeza jurídica.
La seguridad como eje central
La dimensión más relevante de la revisión podría estar fuera del ámbito estrictamente comercial.
“Si bien el comercio puede ser el tema formal de la revisión, la seguridad está adquiriendo cada vez más importancia”, advirtió el análisis.
Temas como seguridad fronteriza, migración, tráfico ilícito y actividad de los cárteles han ganado peso en la relación bilateral entre Washington y Ciudad de México, influyendo en el entorno político donde se desarrollan las negociaciones comerciales.
JP Morgan concluyó que la revisión probablemente se enfocará menos en ampliar el comercio exterior y más en fortalecer los requisitos para acceder a los beneficios del T-MEC, mientras los gobiernos utilizarán el marco económico regional para avanzar objetivos estratégicos más amplios. El banco destacó que está en juego un flujo comercial de bienes valuado en 1.5 billones de dólares anuales, equivalente a aproximadamente 5 por ciento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.














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