El gobierno federal, según fuentes cercanas a Palacio Nacional, está evaluando la posibilidad de asignar un colaborador de alto nivel operativo al secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, para fortalecer la capacidad de respuesta diplomática ante la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Esta exploración se realiza con el asesoramiento del excanciller Juan Ramón de la Fuente.
Presión diplomática y necesidad de apoyo
La búsqueda responde a la percepción de que Velasco requiere apoyo para manejar la relación bilateral, marcada por las embestidas de la administración republicana contra el gobierno de Claudia Sheinbaum y miembros del partido Morena. El perfil buscado sería el de una persona con “personalidad” propia, “desenvolvimiento amplio, conexiones y canales de confianza” en los circuitos diplomáticos, especialmente en Washington.
La situación se ha tensado en el contexto de procesos judiciales emprendidos por Estados Unidos contra funcionarios mexicanos, como el gobernador Rubén Rocha Moya, acusados de vínculos con el cártel de Sinaloa. Fuentes señalan que el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, ha rechazado llamadas telefónicas de Velasco, repitiendo una situación similar vivida el año pasado cuando, como director de la Unidad para América del Norte, el subsecretario Christopher Landau tampoco respondía.
Antecedentes y desafíos del titular
Roberto Velasco, de 38 años, ingresó a la vida pública como dirigente juvenil de Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano) en la Ciudad de México. Estudió finanzas en la Universidad de Chicago y tuvo una pasantía en la oficina del entonces alcalde Rahm Emanuel. Su trayectoria en la Cancillería suma siete años, donde ha enfrentado críticas, incluyendo la dificultad para concretar una reunión entre Sheinbaum y Trump tras su elección y el manejo de la imposición de aranceles del 25% a productos mexicanos.
Velasco ganó notoriedad pública en junio de 2019 por un incidente durante una discusión del T-MEC en Washington, donde fue fotografiado comiendo cacahuates y chocolates mientras hablaba la líder demócrata Nancy Pelosi. El episodio, ampliamente ridiculizado en redes sociales con memes, le valió el apodo de “Lord Cacahuates” y una imagen pública de falta de protocolo.
“Aprecio todos sus comentarios y memes sobre la famosa colación (y chocolates, que no salieron en la foto), que generosamente nos ofreció la Sra. Pelosi en medio de un intenso día de trabajo. Buenas puntadas. En lo sustantivo: buen ánimo para alcanzar acuerdos. Mañana seguimos”, respondió Velasco en ese momento en Twitter.
Expertos consultados consideran que sería difícil para cualquier funcionario manejar la relación bilateral en la coyuntura actual, especialmente cuando la presidenta Sheinbaum ha descalificado públicamente en repetidas ocasiones a la justicia estadounidense.










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