Dos mujeres, Carolina Flores Gómez y Edith Guadalupe Valdés, perdieron la vida el mismo día en la capital del país, en dos crímenes que han puesto en evidencia presuntas fallas y demoras en la actuación de la Fiscalía de la Ciudad de México. Carolina Flores, de 27 años y ex Miss Baja California, fue atacada a balazos por su suegra en su domicilio de Polanco. Horas más tarde y a ocho kilómetros de distancia, Edith Guadalupe Valdés, de 21 años, desapareció al acudir a una entrevista de trabajo en un edificio de la avenida Revolución, donde posteriormente se halló su cuerpo sin vida.
Un crimen captado en video
El ataque contra Carolina Flores ocurrió el miércoles 15 de abril antes de las 13:00 horas. Su suegra, identificada como Erika María N, le disparó en seis ocasiones dentro de la vivienda que compartía con su esposo y su bebé de ocho meses. La agresión fue grabada por una cámara para bebés con sensor de movimiento. En el video, la agresora ofrece una insólita explicación en un tono relajado: “Me hizo enojar. Tú eres mío y ella no”. El esposo de la víctima, Alejandro N, permaneció en el departamento junto al cadáver casi 24 horas antes de presentarse a denunciar, mientras su madre había escapado.
Pese a la claridad de las imágenes, a casi diez días del hecho no se había emitido una ficha de búsqueda contra la presunta responsable, según reportes. Fuentes de la Fiscalía indicaron que “posiblemente sí hay una orden de aprehensión”, pero no brindaron detalles concretos. La carpeta de investigación se abrió inicialmente como homicidio doloso, lo que generó críticas de colectivas feministas que exigen se catalogue como feminicidio.
Cuestionamientos a la perspectiva de género
María Elena Esparza Guevara, consejera de género, recordó que desde el caso de Mariana Lima Buendía en 2016, la Suprema Corte estableció que toda muerte violenta de una mujer en México debe investigarse con perspectiva de género. “No clasificar como feminicidio una muerte violenta de una mujer es una omisión seria que ya en este momento es inaceptable”, afirmó. La especialista también señaló que la violencia de género no es limitativa al género del agresor y que el caso obliga a considerar que una mujer también puede ser victimaria de otra.
El perfil familiar del crimen también llama la atención. Esparza mencionó la posibilidad de analizarlo desde la psicología, bajo el concepto de ‘enmeshment’ o enredo familiar, donde los límites emocionales se difuminan y hay una excesiva intromisión en las relaciones personales.
Demoras y omisiones en otro caso
Paralelamente, la familia de Edith Guadalupe Valdés enfrentó obstáculos desde el momento de su desaparición el 15 de abril. Al notar que dejó de responder mensajes tras entrar a una entrevista de trabajo en la Torre Murano de la avenida Revolución, acudieron a la policía. Según relataron, las autoridades les pidieron esperar 72 horas para levantar la denuncia y les exigieron un soborno “para agilizar la búsqueda de las cámaras”. Los agentes ingresaron al edificio 24 horas y 30 minutos después, encontrando el cuerpo de la joven debajo de un montón de arena.
Ante la indignación pública, la fiscal Bertha María Alcalde reconoció que las omisiones de su dependencia fueron “injustificables” e “inaceptables”. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, suspendió a tres funcionarios: un policía, un agente de investigación y un Ministerio Público. Un guardia de seguridad del edificio fue detenido, ya que en su caseta se localizaron manchas de sangre y se determinó que desde allí se podía desconectar el sistema de cámaras.
Avances y reclamos persistentes
La fiscal Alcalde explicó que el detenido, Juan Jesús N, presentaba lesiones compatibles con una lucha y que la causa de muerte de Edith fueron heridas punzocortantes en el tórax con un objeto tipo desarmador. Agregó que su conducta posterior fue relevante, pues negó que la víctima hubiera estado en el lugar y fue visto realizando una limpieza inusual. La cartera de la víctima fue encontrada en el bote de basura del baño de la caseta.
Familiares de Edith informaron que, tras recurrir a expertos independientes para revisar las pruebas, tienen certeza de que la Fiscalía no está creando “un culpable de fantasía”, pese a que la madre del detenido ha negado su culpabilidad. Aseguraron: “No nos cabe duda de que fue ese el autor intelectual del feminicidio”. Sin embargo, mantienen su reclamo por las omisiones durante las primeras horas de la búsqueda.
Mientras tanto, para Carolina Flores se convocó una manifestación en Ensenada, Baja California, exigiendo justicia. Su madre, Reyna Flores Molina, dijo en una entrevista que nunca percibió conductas que hicieran sospechar que su consuegra pudiera atentar contra la vida de su hija, reconociendo solo tensiones tras el embarazo de la joven.










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