Sheinbaum busca respaldo académico para avalar la fracturación hidráulica

La presidenta Claudia Sheinbaum convocó este miércoles a un panel de rectores y científicos en Palacio Nacional para evaluar la implementación del fracking en México, en un intento por darle un sustento técnico a una decisión que representa un cambio radical respecto a sus promesas de campaña y a la política energética de su antecesor.

Cuestionamientos a la neutralidad del comité

El comité técnico, integrado por expertos de la UNAM, la UAM, el IPN y del Instituto Mexicano del Petróleo, tendrá solo dos meses para emitir un dictamen sobre la viabilidad de esta técnica. Sin embargo, desde el ámbito académico ya se cuestiona su imparcialidad y se duda de que su labor sea más que un trámite para respaldar una decisión gubernamental ya tomada.

“No veo a nadie que se haya manifestado de manera crítica sobre el fracking. Veremos qué dicen”, comentó el geólogo e investigador de la UNAM, Luca Ferrari. Por otro lado, la presencia de los rectores de las principales universidades del país, como Leonardo Lomelí de la UNAM, es vista por algunos como un símbolo de un nuevo acercamiento entre el Ejecutivo y la academia, tras el distanciamiento durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Un cambio de postura y la retórica oficial

Durante su campaña, Sheinbaum fue categórica en rechazar el fracking, pero ahora, desde la presidencia, sostiene que existen nuevas tecnologías “menos dañinas” y que la discusión debe basarse en evidencia científica. Expertos como Omar Arellano, doctor en Ciencias Biológicas de la UNAM, han desmontado esta retórica, afirmando que “no existen biocidas biodegradables, ni fracking verde”.

La integrante del comité y jefa del Departamento de Ingeniería Petrolera del IPN, Rosa María Hernández Medel, defendió la trayectoria del grupo: “Hablan sin fundamentos; los miembros tenemos una gran trayectoria no solo como docentes o investigadores, sino también en la industria petrolera”. Aunque también coincidió en que “al momento no existen fracking verde o químicos biodegradables”.

El fondo geopolítico y las críticas

Los analistas más críticos interpretan que, más allá del comité, el fracking es el eje central de la nueva estrategia energética del gobierno para reducir la dependencia del gas importado desde Estados Unidos, que cubre alrededor del 75% del consumo nacional. Ferrari señaló que “hay una presión de Estados Unidos para abrir el fracking en México”, motivada por incentivos geopolíticos y económicos.

Ante la proliferación de críticas, la academia funciona como un amortiguador o un escudo técnico frente al costo político del giro energético. Mientras organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking y Greenpeace reiteran que no existe un fracking “sustentable” y que los riesgos persisten, el comité tiene por delante una carrera contra reloj para emitir su criterio antes de que se concrete el cambio en la política energética del país.

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